Y tú, ¿eres de codos o de eureka?

Y tú, ¿eres de codos o de eureka? 

“La creatividad nace de una pregunta que no encuentra respuesta en lo que ya existe.” – Mónica Kurtis, Potencia tu creatividad de la mano de la neurociencia.

Mónica Kurtis empezó a tirar de un hilo que se encontró en su trabajo como neuróloga especialista en trastornos del movimiento: algunos de sus pacientes con enfermedad de Parkinson le contaban que habían descubierto que tenían una “vena creativa”. ¿Tenía eso que ver con la enfermedad en sí? Lógicamente, la siguiente tarea fue averiguar dónde se esconde la creatividad en el cerebro y cómo podemos potenciarla, si es que se puede.

Empecemos por la segunda pregunta. Mónica nos lleva por un agradable paseo en el que, sin darnos cuenta, nos da una lección magistral de anatomía, nos explica cuáles son las distintas partes del cerebro y nos cuenta qué hacen. Y descubrimos que la creatividad es el resultado de una operación muy eficiente entre procesos cerebrales espontáneos y procesos cognitivos que requieren mucho control. Contamos con unas redes cerebrales que actúan según el momento, la red por defecto (cuando la mente empieza a divagar) y la red ejecutiva (funciones que necesitamos para que una idea pase de nuestra cabeza a la realidad). Estas dos redes son contrapuestas y, cuando una está activa, la otra no. 

La respuesta a la primera pregunta es que resulta que depende de cómo se mire. La dopamina externa que recibimos aumenta nuestra creatividad, nos ayuda a reconocer cosas nuevas, aumenta la imaginación, estimula la curiosidad, fomenta la capacidad de hacer asociaciones mentales y el pensamiento divergente. El pensamiento divergente, por cierto, es el que busca maximizar el número de soluciones al enfrentarse a un problema, mirándolo desde todos los ángulos posibles. Tenemos también el pensamiento convergente, que busca la mejor solución a un problema, la elabora y desarrolla, y el lateral, que no sigue los caminos convencionales sino que cuestiona nuestras ideas preconcebidas. 

Mónica aclara también varios mitos sobre la creatividad, como las musas y la zurdera, aunque todo para desvelarnos el gran secreto de que sí, todos podemos ser creativos. Nos explica que hay dos caminos mentales esenciales y complementarios involucrados en el proceso (los que ella ha bautizado como “codos” y “eureka”) y tenemos diferentes capacidades intelectuales que aportan a la creatividad, aunque advierte de que también hay saboteadores mentales, y nos explica cómo podemos luchar contra ellos.

Potencia tu creatividad de la mano de la neurociencia va sobre eso, pero sobre mucho más. Por ejemplo, a lo largo del libro, Mónica plantea ejercicios al lector, para que participe y también desarrolle su creatividad. La conclusión es que sí, todos podemos ser creativos y nos da varias recetas para lograrlo.

Sabela Avión

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2 comentarios

  1. Fijate que siempre me gustó pintar, dibujo como un niño de 6 años pero me gustaba el arte, observar los colores de todo lo que me rodea. Poco después del diagnóstico comienzo a sentir la necesidad de hacer algo como terapia para no caer en el pozo al que mi cabeza imparable me dirigía. Así llegué a donde estoy, pintando meninas, angelitos, muebles… No me gano la vida con esto pero mis hijos dicen que si mi próximo reto será pintar la Torre Eiffel.

    1. Qué bueno, Mayte. Estamos pensando en escribir un post que recoja nuestras pequeñas obras de arte, ¿te animas a participar?

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