Y por fin libre

Hola mi caso es como el  de tantas mujeres jóvenes: el Párkinson  nos asusta y nos cambia la vida. Pero ¿para bien o para mal? Esa es la cuestión….

A mí me operaron del hombro derecho en el 2014, con 43 años y nada más salir del quirófano comenzó a temblarme  la mano derecha. Y  ahí empieza mi condena. Doce meses de rehabilitación y nada…, cada día peor… Pero no bajé la guardia y seguí buscando ayuda de “fisio en fisio” y de “trauma en trauma”.  

Todos me decían que estaba bien aunque yo me sentía cada día peor, con unos temblores horribles y mi brazo no ejecutaba mis órdenes … Mientras tanto yo cada día estaba más cansada y no me podía mantener de pie … llegó un momento que no podía caminar cinco pasos porque me caía.

Un día, un fisioterapeuta me dijo que no lo veía claro y me dio la dirección de una clínica neurológica en Alicante. Allí me dieron el diagnóstico: era Párkinson. El mundo se me cayó encima, me absorbió por  completo y me derrumbé.

Estaba sin medicación y  en un estado lamentable, con dos hijos y la casa , con las comidas y la ropa y todo lo que conllevan las tareas domésticas . ¡ Y menos mal que estaba de baja en el trabajo!

Mi marido se implicó  desde el primer día y cuando hablamos con los neurólogos hablamos siempre en plural… Encontramos un neurólogo que  me dio medicación y a la segunda pastilla, todo cambió y  ya me pude levantar: es el famoso Sinemet.

 Empecé poco a poco a hacer vida normal. Continué con mis clases de zumba, salí  a correr. Mi vida dio un cambio. Empecé a disfrutar más de las cosas pequeñas y de los momentos de familia, de los amigos, de los  que siempre han estado ahí apoyando.

 Sólo unos pocos lo sabían, no  quería que nadie supiera que tenía esa enfermedad, que según el neurólogo era un poco extraño siendo tan joven.

No quería que nadie se enterase, me sentía como un bicho raro.  No quería que nadie me tuviera pena. Vivimos en un pueblo pequeño y todos nos conocemos.

Estuve siete años engañándome a mí  misma. Porque ahora que me he decidido a salir del armario,  la mochila pesa menos y  voy por la calle con la cabeza bien alta.  Sólo me falta llevar una camiseta que ponga TENGO PARKINSON ¿¿¿ Y QUÉ??? 

Tengo que reconocer que cuando fisgando por Instagram vi la página “Con P de Párkinson” me quedé asombrada. ¡¡ Madre mía !! ¿Qué me estáis contando? ¿Qué todas estas mujeres tienen Párkinson? ¿Qué no soy un bicho raro? ¡Mira ésta, y ésta!

Ahora, aprovechando que tenía la operación de electroestimulación profunda cerebral ( que suena fatal, sólo el nombre ya acojona, claro que quedarse quieta por miedo eso sí que desespera)  decidí dar el gran paso y empecé a enviar mensajes a todos los grupos de whatssap y  a contarlo: Tengo Párkinson y me van a operar.

¡Menudo peso no me he quitado de encima! … pero ahora quiero aportar mi granito de arena explicando  cómo fue mi intervención. Todos te dicen que va a ir bien pero tú piensas que es fácil decirlo cuando no es tu cráneo el que van abrir para meterte  un par de electrodos… Pues sí, ahora puedo asegurar que no es para tanto.  Estuve 4 horas en el quirófano y cuando salí estaba  un poco dolorida.  Pero nada que no pudiese aliviar un  paracetamol. Al día siguiente,  me pasaron a la habitación y a partir de ahí todo perfecto. Ese mismo día me conectaron el aparatito y os juro que soy otra distinta. Tomo la mitad de medicación  y cada día estoy mejor.

 Si alguien está con la duda que no se lo piense porque aporta más beneficios que cuando tomas cada 4h  la medicación.  Desaparecen las discinecias junto al dolor de todo el cuerpo y los momentos en off… 

Por supuesto agradezco  todos los mensajes de apoyo que recibí de la gente. Y de mi familia, esa gran familia que tengo. Sin ellos mi vida no tendría sentido… 

Espero que mi experiencia pueda ayudar a alguien que esté bajo la tesitura de la operación. Sin duda el mejor regalo que me ha  brindado la vida. Y quien dijo que segundas partes no son buenas, tiene razón: las segundas oportunidades son un regalo y son inmejorables…

María José Mompo

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1 comentario

  1. Gracias por tu testimonio, realmente ir conociendo compañeras que ya han pasado por la DBS es un gran estimulo y dan fuerzas para afrontar el camino con ilusión y ganas de recuperar la vida que el Parkinson te va quitando .
    Gracias compañera y gracias a Con P de Parkinson por vuestra labor, no estamos solas.
    Un abrazo.

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