La chica del Parkinson que no decía ‘ni mú

Cada vez que ella salía por la puerta, casi siempre a punto de yo cerrar, a mí me daba por coger una bocanada de aire, como aliviado. Como dejando marchar a la angustia que me generaban aquellos ojos y aquellas manos peculiares, sin ton ni son.

Continuar leyendoLa chica del Parkinson que no decía ‘ni mú