Receta de cazuelita gratinada con hojas verdes

Hoy te proponemos una receta de cazuelita gratinada que lleva nada más y nada menos que un montón de hojas verdes (acelgas o espinacas a escoger), y que está tan deliciosa que no te parecerá que estás comiendo verduras.

Este plato es ideal para toda la familia: a los niños les encanta porque les da la impresión que están comiendo pasta gratinada –aunque el plato no lleva pasta–; y a los adultos les encanta porque, pese a que se trata de un plato con muchas grasas, es bastante digestivo. Y para todos es una manera diferente de comer acelgas o espinacas, que suelen tener bastante mala prensa incluso entre la población adulta.

Eso sí: ten en cuenta que el plato es muy proteico, así que te recomiendo que lo reserves para la cena o para cuando sepas seguro que no va a interferir con tu medicación.

Ingredientes para la receta de cazuelita gratinada con hojas verdes

Los ingredientes son para 4 personas:

  • 2 manojos de acelgas o espinacas frescas (1 kg aproximadamente)
  • Un bote de salsa de tomate casera o de tomate triturado
  • Caldo vegetal (opcional)
  • 500g de carne picada de cerdo o de pollo (a poder ser, ecológica)
  • Queso para gratinar: parmesano o mozzarella al gusto
  • Ajo granulado
  • Orégano (opcional)
  • Aceite de oliva virgen extra

En esta receta hemos empleado espinacas solamente, pero si te apetece puedes añadir más verduras: berenjena, calabacín, zanahoria, o incluso combinar acelgas y espinacas. Cuantas más verduras, mejor. Lo único importante es que te asegures de que las verduras están blanditas y comestibles antes de meterlas en el horno a gratinar.

Preparación de la receta de cazuelita gratinada con hojas verdes

Te recomendamos que para esta receta tengas preparada ya la salsa de tomate casera. Si ya la tienes hecha, no será necesario añadir sal ni especias a la salsa de tomate. Si, por el contrario, vas a usar tomate triturado, tienes que freírlo añadiéndole sal y las especias que siempre recomendamos: cúrcuma, pimentón dulce y pimienta negra.

Así pues, si tienes la salsa de tomate hecha, tenla preparada y a mano; y si usas tomate triturado, ponlo a freír. 

Mientras tanto, limpia bien las espinacas o acelgas y córtales el tallo. Escáldalas en una olla durante un par de minutos y a continuación escúrrelas muy bien bajo un chorro de agua fría. Escurre toda el agua que puedas y reserva.

En una sartén, pon un poco de aceite y añade las acelgas o espinacas. Sazónalas con un poco de sal y ajo granulado, y tápalas dejando que se cocinen a fuego bajito durante unos 15 minutos. 

Mientras tanto, pon la salsa de tomate a calentar bajito en otra sartén, y si está muy espesa añade un poco de caldo vegetal para que esté más suelta. En una tercera sartén, pon a freír la carne picada sazonándola con un poco de sal.

Cuando la carne y las hojas verdes estén a punto, añádelas a la salsa de tomate y mézclalo todo hasta que los ingredientes queden equitativamente distribuidos. No debería quedarte extremadamente espeso; si lo está, añade un poquito de caldo vegetal y deja cocinar un par de minutos. Si hace falta rectifica de sal.

Pon el horno en función de gratinar a unos 180 grados. Prepara las cazuelitas añadiendo las  hojas verdes con la carne y el tomate de manera equitativa, y pon el queso que más te guste por encima. Si usas mozzarella, te recomiendo que le pongas un poquito de orégano, ¡queda delicioso!

Mételo en el horno y cuando esté gratinado lo sacas y listo. Deja que se enfríe un rato antes de comer.

Qué nutrientes lleva esta receta de cazuelita gratinada

TomateAlto poder antioxidante gracias al licopeno y a las vitaminas C y E. También protege la vista y repara las mucosas (como las intestinales) gracias a su vitamina A. Ayuda a regular el tránsito intestinal gracias a su alto contenido en fibra, y también es un alimento diurético. Mejora la circulación sanguínea gracias al hierro y a la vitamina K de su composición.
EspinacasFuente de hierro, las espinacas destacan por ser antiinflamatorias y por ser ricas en vitamina A, K, C (antioxidante) B2 y B9 (ácido fólico). La B9 es interesante porque ayuda a controlar los niveles de homocisteína, que es neurotóxica y suelen estar elevados en personas que toman levodopa.
AcelgasSon antioxidantes gracias a su vitamina C, y también aportan vitamina K. Son una buenísima fuente de fibra soluble que ayuda con el estreñimiento, y también son fuente de hierro y de potasio, que es fundamental para los músculos y el sistema nervioso.
AjoRiquísimo en numerosos minerales: manganeso, selenio, potasio, calcio, cobre, fósforo y hierro. Antioxidante (vitamina C y alicina) y neuroprotector (vitamina B6). En generosas cantidades se considera un alimento paliativo en demencias y enfermedades neurodegenerativas por su alto poder antioxidante. Antibiótico, antifúngico, anticoagulante, antitóxico y regulador de la presión arterial.
Carne de cerdoEs una fuente de proteína, que interviene en la producción natural de dopamina. Aporta vitaminas del grupo B, todas importantes para el sistema nervioso: B1, B3, B6 y B12. También aporta potasio, hierro, fósforo y zinc.
ParmesanoInteresante principalmente por su aporte proteico de alta calidad y por sus grasas, que nos convienen mucho a las personas con Párkinson. Es muy calórico, con lo que si pierdes peso debido a la enfermedad es una fuente de calorías interesante. Tómalo con mucha moderación si tienes hipertensión.
MozzarellaTambién ofrece aporte de proteínas de calidad y grasas buenas. Rica en vitaminas B6, A, D y E. Muy rica en calcio, también aporta potasio, fósforo, zinc, hierro y sodio.
OréganoEs antioxidante y antiinflamatorio, y calma el sistema digestivo. El aceite de orégano es también un poderoso eubiótico: es capaz de eliminar las bacterias malas y respetar las buenas que hay en el organismo.
AOVEEl AOVE es una grasa buena, que no puede faltar en la dieta de las personas con Párkinson. Las grasas buenas son fundamentales para el correcto funcionamiento del sistema nervioso (especialmente el cerebro) y el funcionamiento hormonal.

Con esta cazuelita gratinada te costará creer qué estás comiendo un plato de acelgas o de espinacas. Añádelo a tus platos recurrentes y verás qué éxito.

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