Quien soy hoy

Recientemente he sufrido un episodio muy desagradable. Alguien muy cercano a mí, a quien quiero mucho, me apremió, recriminó y reprochó mi forma de ser y comportarme.

Lo encajé muy mal. No entendía a qué venían tantos reproches y tantos insultos… De momento, me entristecí y mi me protegí poniendo tapones a mis oídos para no sentir más daño. Intenté entender qué había hecho para que esa persona me atacara de ese modo. Acabé el día llorando desconsolada, sintiéndome un ser despreciable …. Creyendo e interiorizando todo lo que se me había dicho. Me sentí un monstruo.

En los últimos tiempos, desde que mi vida cambió a raíz del Parkinson, reconozco que no es la primera vez que me ocurre algo semejante con amigos de toda la vida.

He estado de bajón, buscando dentro de mí esa forma de ser que se me exige, analizando cada reproche, cada insulto, para encontrar en mí otra Marta diferente.

En un proceso de reflexión realmente profundo, he entendido que los reproches no coinciden con mi yo actual. El episodio desagradable, no venía muy a cuento, no era una reacción a nada que hubiese podido ofender, vino sin más, por lo que supongo que eran cosas que esa persona tenía guardadas del pasado y las soltó en cuanto tuvo ocasión. Casualmente cuando soy más vulnerable. Posiblemente se corresponden con expectativas sobre mí que no se corresponden a la persona que soy hoy.

Siempre oigo que la familia, los amigos de siempre, la gente que te conoce desde la infancia, eso que llamas “tu gente”, son quienes te conocen de verdad. Tu familia y amigos de la infancia te han visto crecer, pero…¿conocen a la Marta de ahora? ¿aceptan y quieren a quien soy hoy?

Quienes forman parte de tu vida desde niña forman parte tu película, pero… ¿conocen tu historia o eres un personaje de la suya?

Yo soy desde siempre, pero no soy la de siempre. La vida me ha meneado mucho, he cambiado, he evolucionado y no soy la niña que fui, para bien y para mal.

Tengo personas que me acompañan desde niña, desde jovencita, y hay quien me conoce desde “antes de ayer” y siento que… quizá cada uno conoce una Marta diferente. Seguro que conservo rasgos de cada etapa, pero creo que la madurez y los golpes de la vida me hacen ser distinta…. Por eso, quienes me conocen desde niña o jovencita, olvidan que ya no soy esa y les he roto los esquemas. Sin embargo, quienes me conocen hace menos, recogen lo que soy hoy de verdad, y me quieren como soy, no por lo que fui. ¿Qué es más real?

La conclusión que he sacado tras este nuevo varapalo de la vida es que a mi edad no estoy aquí para que me juzguen, sino para que me quieran. Y que me quieran por cómo soy hoy.

La vida me está enseñando algo duro, que me está costando encajar; quienes estuvieron a mi lado en el pasado, lo hicieron cuando me vieron fuerte y me respetaron por ello, pero cuando me sintieron débil, algunos me atacaron en esa línea de flotación que solo identifica quien te conoce desde siempre.

A cambio, la vida me está enseñando algo maravilloso; que hay gente que ha llegado a mi vida y me conoce tal como soy ahora, madura y frágil y, aunque sea “menos” de lo que fui, no me juzgan, no me comparan, solamente me quieren, me respetan, y disfrutan de mi y conmigo.

Marta Val

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