Mujer cuidadora

Curiosamente uno mismo no elige ser quien va a cuidar de un familiar dependiente. Suele ser un descarte. Es decir, todo el entorno de la persona dependiente expondrá sus prioridades y necesidades y quien “tenga menos que perder” será el elegido. El resto se pondrá de perfil dejando que otro cargue con la mochila.

En la conciencia colectiva flota que quien es un profesional de éxito, no sacrificará su profesión o quien mantiene económicamente a una familia, tampoco estará en condiciones, y tampoco nadie dejará a nuestro ser querido en manos del “tarambanas” de la familia. De este modo, quien tiene un trabajo mal remunerado, está en paro o con jornadas reducidas, o está en casa al cuidado de los hijos será “el elegido” / ”la elegida”. Y ¿Quién suele ser? Una mujer. En nuestra cultura, aún, los cuidados de la casa y la familia recae en la mujer, aunque esto necesariamente irá cambiando.

Me voy a meter en el charco de reconocer expresamente a todas aquellas mujeres que han cuidado de sus hijos, sus maridos, sus padres y sus hermanos. Mi adoración a quienes llamaban “la chachita”, esas mujeres que renunciaron a formar una familia propia para cuidar de “los suyos”, mujeres sacrificadas y bondadosas. Pero también mi absoluta admiración a las mujeres que decidieron vivir sus vidas y otorgar la posibilidad de que todos compartiésemos la responsabilidad de cuidar de un ser querido, dando la oportunidad de decidir quién y cómo es más adecuado cuidar, incluso dando voz a la persona dependiente, que demasiadas veces ha sido silenciada.

El presente está cambiando y el futuro será diferente, sin duda.

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