Margaret Bourke-White, la primera mujer «Con P»

Margaret Bourke-White, la primera mujer «Con P»

Margaret Bourke-White fue la primera mujer corresponsal de guerra y la primera autorizada a trabajar en las zonas de combate en la Segunda Guerra Mundial, durante la cual también viajó con el general Patton mientras iba liberando campos de concentración. Suyas son estas fotos.

En algún momento de los años 50, empezó a notar que algo no iba bien, y no iba desencaminada: tenía párkinson. Aunque, Hizo de tripas corazón y siguió dando vueltas por el mundo retratando momentos históricos. Claro que, en la intimidad, escribió sobre cómo su postura hacía que pareciera la torre de Pisa o cómo se había quedado atrapada en el armario al no poder girar fácilmente.

“Tus amigos no dejarán de quererte cuando les digas que estás enferma. Puede que la reacción sea la contraria y que te entiendan y te quieran más. No te compliques más la vida esforzándote tanto por que no se note que tienes párkinson.” Le dijo una amiga médica. Margaret tardó en hacerlo, pero acabó aplicándose el cuento. En junio de 1959, la revista Life (en la que había sido la primera mujer fotógrafa) le dedicó un reportaje. Lo tituló algo así como “la lucha sin cuartel de una famosa dama”.

Era la primera vez que una persona conocida decía que tenía párkinson y, encima, ¡se dejaba hacer fotos! Y hasta llegaron a hacer una peli/documental. Las reacciones llegaron de todas partes, palabras de ánimo y de aliento, otras de alivio por no verse solos ante una enfermedad extraña. Hay que decir que el reportaje trajo cola también porque Margaret se había sometido a una novedosa operación que había tenido éxito pero que no estaba muy claro si era segura o no. En fin, digamos que llamándose “quimiotalamotomía” y sabiendo lo que supone (llevarse por delante una parte del tálamo usando sustancias químicas), no tenía muchas papeletas para quedarse. Esto es un ejemplo de que no deberíamos copiar todo lo que hacen los ricos y famosos.

No queremos que os quedéis con la idea equivocada. Margaret Bourke-White fue la primera mujer Con P: se empeñó en seguir viviendo su vida y seguir haciendo lo que quería y le gustaba hasta que no pudo más. Volvió a pasar por el quirófano y, en el postoperatorio, hizo la prueba de la cuerda: sacó una del bolso y, ante la sorpresa de los presentes, logró saltar. Sintió un “placer especial” porque, poco tiempo antes, saltar le habría parecido tan difícil como ir a la luna. Ir a la luna era algo que le apetecía, de hecho había conseguido que Life le prometiera que la mandaría allá en cuanto fuera posible viajar. Así que el deseo más ferviente de Margaret había sido que la ciencia avanzara lo suficiente para poder ir a la luna. “Y es que, a ver, a lo mejor lo de saltar a la cuerda no te lleva a la luna pero, al ritmo al que avanza la ciencia, ¿quién sabe?”

Margaret Bourke-White, Portrait of Myself, 1963

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