Las chicas son guerreras

Que las chicas son guerreras lo sabemos desde que lo cantó Jesús Albeniz en 1978 con los roqueros de Coz y desde que paramos todas aquel 8 marzo histórico de 2018. Desde luego, somos nitroglicerina y sabemos echar el freno y apearnos del mundo. No os ofendáis caballeros, machotes, compañeros en realidad. Pero es que las mujeres hemos tenido que gritar mucho. No como histéricas sino como hartas. 
 
Es fácil cerrar filas cuando se trata de mujeres. Enseguida hacemos barrera, como en el parchís. Queremos los dados más altos, un seis doble. Nos entendemos rápido, nuestras vivencias suelen tener un patrón. Cualquier mujer nos resulta familiar. Es verdad, a mí también me ha pasado. Y a ti también. Esa complicidad es la hace que sólo con dar una patada al suelo salgan mujeres de debajo de las piedras parra darle la vuelta a ese patrón que con tanta desgana nos ha puesto un señor modisto. Nos queda fatal. Me aprieta el pecho. Desde que tenemos párkinson, además, somos torpes con los tacones y llevamos medias de repuesto. Ya llegamos tarde a las citas y compromisos como para caer tontamente y parecer niñas de 10 años con agujeros morados en las rodillas. En el bolso siempre llevo unas medias de recambio por si se me agujerean las que llevo por culpa de una caída. Ya me podría caber otra vida en el bolso, una para ganar los 100 metros lisos en las Olimpiadas de Tokio de este año. Que, por cierto, se celebran un año tarde, por la pandemia. Causa mayor. Como la mía. Pues eso. No me cabe otra vida en el bolso y sólo tengo la que llevo puesta. Y me tiene que quedar niquelada. Tuve que tirar unos botines animal print a la basura porque me meé encima y se borró el dibujo. Puedes pensar que es patético pero yo pienso que cualquiera no se mea en unos zapatos de 200€. Se tiene que tener valor para ir a por el mocho, limpiar el suelo, quitarte los jodidos tacones e ir a buscar unas zapatillas Vans para seguir caminando. Y oye, estupenda de la muerte. De eso se trata, de caminar siempre. No quiero parar de moverme.

Artículos recomendados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *