La experiencia de compartir

La importancia de compartir

Aunque siempre he tenido mis peculiaridades, he sido una mujer del montón (en el buen sentido de la palabra). No he destacado por nada; ni por guapa ni por fea, ni por lista ni por tonta, ni por simpática ni por sosa… Ser del montón me ha permitido congeniar con todo tipo de personas y no ser presa de demasiados conflictos.

Pasar desapercibida es una ventaja para manejarte en el mundo. Puedes ser feliz con lo que tienes y estar satisfecha con lo que eres. He aprendido -me han enseñado- que hay personas a quien la vida va mejor y a quien va peor, y a no envidiar ni menospreciar a nadie por ello.

He tenido la oportunidad de conocer a muchas personas y compartir con ellas muchas experiencias de vida, porque “los del montón” tenemos muchas cosas en común. Compartir con los demás me ha permitido crecer, aprender, ganar confianza y sentirme segura.

Desde que me diagnosticaron Parkinson la cosa ha sido diferente. Me he visto como un bicho raro, una mujer distinta. En lugar de compartir, me he visto obligada a dar explicaciones o a poner excusas… He tenido ganas de gritar que no soy diferente, pero estoy enferma y mi condición y mis comportamientos han cambiado por ello. He sentido lo difícil que es explicarme sin dar lástima, pero también he sentido la indiferencia de quien no comprende mis limitaciones.

Me he interesado por conocer más sobre las personas con Parkinson, en estar en contacto con otros enfermos, pero ha sido difícil poder compartir más allá de la propia enfermedad.

Todo ha cambiado desde que he conocido “Con P de Parkinson”. Allí nos estamos encontrando personas que compartimos enfermedad y más cosas; la mayor parte somos mujeres, relativamente jóvenes, con obligaciones familiares, o laborales o ambas cosas, y con inquietud por mejorar nuestra calidad de vida, ayudarnos mutuamente, aprender de las demás, sumar esfuerzos, construir vidas mejores, y lograr que se escuchen nuestros testimonios para ser tenidas en cuenta.

Compartir forma parte de la esencia humana y encontrar con quien hacerlo es una bendición. Gracias amigas de Con P de Parkinson.

Artículos recomendados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *