Cuando todo comenzó

Cuando todo comenzó, creí que  era lo más duro que podría pasar.
Como esposa, madre,  hija y cuidadora de lis míos,  me pregunté  ¿Seré capaz de ayudar a los demás? ¿Podré  yo sola? ¿ Tendrán ellos que cuidar de mi? Nunca lo pensé antes de que llegara a mi vida está noticia.
Desde el primer día que comenzó mi trabajo en el cole nunca me costó levantarme para ir a trabajar, mi trabajo era por vocación .Era duro ,intenso, nunca sabías con lo que te ibas a encontrar. Llegaba a casa y no desconectaba, eran mis niños cada uno con un problema diferente , un informe médico describía su diagnostico, un orientador daba pautas de cómo crear hábitos, normas,  etc.. Escuchaba y nos poníamos de acuerdo en cómo trabajar con ellos para que poco a poco se adaptarán dentro de la sociedad que tantos estereotipos nos pone.
Cada logro por mínimo que fuera, lo celebrábamos junto con los padres . Momentos buenos y malos .Cuando alguno le daba una crisis en mis brazos, notaba esa rigidez, espasticidad en mis manos intentando que no se hicieran daño ,intentaba darles calma ,  pero no podían hablar ni decir que le sentían en ese cuerpecito, que al pasar todo,  se quedaban dormidos ,cansados en tus brazos hasta que su mamá venía a por ellos.
Podría contar muchas anécdotas de risas, alegrías, tristeza de las que he vivido . Y que por supuesto, por  cada cole por el que he pasado me he llevado un trozo de ellos conmigo.
El trabajar con niños de educación especial me hacía sentirme fuerte,  que podía con todo. Lo mínimo era un logro para seguir y sentirte satisfecha en mi trabajo.
Pensé que lo sabia casi todo y descubrí que no era así .
Cuando llegó el día de mi diagnóstico. «Tienes Parkinson» , era ignorante ,no sabía que podía ocurrirme .
Cuando consulta tras consulta van apareciendo en esos informes esas palabras que tantas veces has leído, ( neurodegenerativa, movimientos involuntarios, rigidez etc…), piensas aún con más positividad en seguir adelante, creer en que se puede, luchar día tras día para conseguir mucho,  por poco que sea. No parar .Tantas veces que lo decíamos a esos padres valientes y luchadores .
Soy mujer y el estar afectada  de Parkinson, no me impide ser madre ,hija y cuidadora .Un factor diferente en ser mujer es que nunca dejaras de serlo.
Implica que hay menos empatía ( sin generalizar ). 
¿Mamá dónde estás? ¿Mamá está lista la comida.., la ropa..,? y todo lo que conlleva ser madre.
Todo ello me hace pensar que día a día el ser esposa, madre, hija, hermana, cuidadora y un largo etc,. Y encima afrontar esta enfermedad ,que poco a poco pesa más . Pienso que no parar, luchar, siempre poniendo una sonrisa ante las adversidades y tener resiliencia ante ello ,ayuda a qué esa mochila pese menos.
Inma García.

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