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Nunca me sentí cómoda

Nunca me sentí cómoda cuando la gente me miraba por ser, para ellos, diferente,  tal vez porque nunca me sentí diferente, puede que cojee un poco al andar, o que mis movimientos no sean finos, hasta reconozco que no hablo claro y que tiemblo a menudo pero eso no me hace mas diferente que el señor que se deja bigote, o la chica que se tiñe el pelo azul, son meras características que nos diferencian.