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EN SU JUSTA MEDIDA

EN SU JUSTA MEDIDA

Cuando “en su justa medida” es más complicado de lo que parece

Estos días, surgió un debate en nuestro círculo: ¿cuánto queremos saber cuando nos dan el diagnóstico de párkinson? Las opiniones van de extremo a extremo: “cuanto más, mejor” y “lo mínimo indispensable, para ir digiriendo y procesando la noticia”.

Partiendo de la base de que nadie nunca llega preparado a ese momento, es fácil encontrar argumentos a favor y en contra de los dos extremos. Si no recibimos suficiente información, es un problema y nos sentimos un “bicho raro”, aisladas y solas ante el peligro. Por el contrario, demasiada información puede abrumarnos y agobiarnos.

Quizás el quid de la cuestión sea, por ejemplo, el apoyo psicológico desde el principio. Una persona profesional que nos acompañe, en el sentido literal y figurado de la palabra. Quizás el quid de la cuestión sea encarar ese apoyo psicológico como parte esencial de los cuidados paliativos (ojo, no del final de la vida) que incluyen el apoyo del acompañante, la gestión de los síntomas no motores, la planificación del apoyo futuro, espiritual y emocional y, aquí sí, también la preparación de los cuidados para el final de la vida. Todo esto logra mejoras en la calidad de vida, los síntomas motores y no motores, la planificación para el futuro, la carga que soporta el cuidador/acompañante y la ansiedad que puede generarle la situación[1].


Nos encantaría poder daros la fórmula perfecta. A falta de eso, seguimos en nuestro empeño de apoyaros y acompañaros, de seguir adelante y repetirnos una y otra vez que nosotras, juntas, somos más fuertes.

Sabela Avión

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