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DIFERENCIAS DE GÉNERO

Diferencias de género

La enfermedad de Parkinson es el segundo trastorno neurodegenerativo más frecuente por detrás de la enfermedad de Alzheimer, siendo su prevalencia de unos 150-200 casos por 100.000 habitantes. En España se estima que hay unos 120.000 a 150.000 pacientes con enfermedad de Parkinson, y afecta tanto a varones como a mujeres. Una pregunta que surge es: ¿hay diferencias significativas por género en la enfermedad de Parkinson? La respuesta es sí, aunque todavía no se conocen suficientemente bien.

Afecta más a los varones, con una relación de 60% varones y 40% mujeres. No se sabe muy bien el porqué. Una de las hipótesis que hay es los estrógenos en la mujer podrían tener un efecto protector, lo cual explicaría el porqué de que sea algo menos frecuente en el sexo femenino. No se sabe muy bien el motivo pero se ha observado en algunos estudios que la enfermedad de Parkinson podría debutar, de media, a nivel global un poco más tarde en la mujer, en torno a 2 años más tarde. Sin embargo, esto no quiere decir que no haya casos de enfermedad de Parkinson en mujeres jóvenes. De nuevo los estrógenos podrían tener un
papel aquí y ejercer cierta protección que podría ayudar a retrasar la aparición de síntomas.

Síntomas como la reducción de la expresividad facial (hipomimia), problemas en el lenguaje y la rigidez son más frecuentes en el varón según algunos estudios. Por contra, en las mujeres es más habitual el temblor como síntoma motor principal o como primera manifestación. Los síntomas axiales como la afectación de la postura o los bloqueos de la marcha también parecen ser más frecuentes en varones aunque por contra, se ha observado que las caídas se asocian más al sexo femenino, pensando que pueden influir otros factores comórbidos como la artrosis o osteoporosis. Finalmente, el desarrollo de complicaciones motoras, tanto fluctuaciones motoras, discinesias como fluctuaciones no motoras se han relacionado más con el sexo femenino.

Diferentes estudios han observado que síntomas como la depresión, la fatiga y el dolor son más frecuentes en las mujeres. Por contra, los síntomas urinarios y la disfunción sexual predominan más en los varones. Respecto a la función cognitiva, algunos estudios han reportado un mayor riesgo de deterioro cognitivo y desarrollo posterior de demencia en los varones con respecto a las mujeres. Finalmente, respecto al trastorno de control de impulsos, se sabe que es frecuente tanto en varones como en mujeres, afectando a un 15% de los pacientes, pero algunos trastornos son más frecuentes en varones claramente como
la hipersexualidad y el juego patológico (ludopatía), mientras que por ejemplo las compras compulsivas lo son más en las mujeres.

En cuanto a la evolución de la enfermedad, los datos en este sentido no son concluyentes e incluso un poco contradictorios. En general parece que a lo largo de la evolución el desarrollo de demencia podría ser algo más frecuente en los varones y algunos estudios hablan de una evolución un poco más favorable en las mujeres, con una progresión un poco más lenta y un menor desarrollo de síntomas no motores a medio – largo plazo. Sin embargo, un estudio comparó el seguimiento entre mujeres y varones durante más de 20 años y el curso evolutivo fue similar en ambos grupos y sólo a partir del año 20 de evolución hubo diferencias, siendo peor la evolución además en las mujeres.

La calidad de vida incluso en igualdad de afectación y tiempo de evolución es peor percibida en las mujeres en comparación con varones. Un factor que puede incluir es que la sintomatología depresiva es mayor en las mujeres y esto incluya a la hora de percibir la percepción de bienestar y calidad de vida

¿Hay diferencias con respecto al tratamiento? En general los varones son tratados con mayor dosis de medicación que las mujeres, aunque tampoco hay grandes diferencias con respecto al tipo de fármacos utilizados. Algunos estudios sugieren que a pesar de que las mujeres desarrollan más discinesias y fluctuaciones motoras, son tratadas más tardíamente con cirugía que los varones. Las mujeres suelen en general recibir más tratamiento para síntomas no motores, como analgésicos, antidepresivos y benzodiacepinas.

¿Qué mecanismos explicarían las diferencias? Aparte del posible papel protector de los estrógenos, otros mecanismos podrían estar implicados. Se ha sugerido que en la mujer habría menos componente de daño mitocondrial y estrés oxidativo así como una menor vulnerabilidad a la propia neurodegeneración. Por contra, en el varón podría haber mayor susceptibilidad a la degeneración neuronal, inflamación, acúmulo de hierro o sobreexpresión de alguna mutaciones genéticas.


Hay diferencias claras entre hombres y mujeres con respecto a la enfermedad de Parkinson. Algunos síntomas como la depresión, el dolor o la fatiga son más frecuentes en la mujer y otros con los síntomas urinarios o la disfunción sexual en el hombre. Los
estrógenos podrían tener un efecto protector y además las mujeres presentar menor susceptibilidad a mecanismos como la inflamación o la degeneración, lo que podría explicar que la enfermedad sea algo menos frecuente en la mujer, el debut de aparición a una edad discretamente mayor, y el curso progresivo un poco más favorable, aunque en este punto no todas las publicaciones lo observan. Más allá del género la detección de síntomas y manejo debe ser individualizado, pero sí es importante tener presente estos datos a la hora de identificar síntomas de la enfermedad y ajustar el tratamiento.

Diego Santos García
Neurólogo en el CHUAC y Hospital San Rafael, A Coruña




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