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VIVIR CON UNA DESCONOCIDA

Vivir con una desconocida

Me gustaría compartir una reflexión con ustedes. No sé si soy joven. cincuenta y ocho es una edad indefinida, piensen lo que les parezca más adecuado.

Soy enferma de párkinson. En realidad, creo que me ha acompañado desde hace mucho tiempo, pero me diagnosticaron hace tres años. Antes, al parecer tenía fibromialgia. Ahora nadie se acuerda de ella, ni siquiera yo, como si fuera un fantasma que se ha disipado al traspasar la pared. Tanto tiempo juntas, tanto dolor, tanto sufrimiento, y ahora, no tiene existencia, ni entidad suficiente para tener lugar junto al Párkinson

Esta es mi experiencia. Llevo adaptándome a mi circunstancia desde siempre, aunque era difícil. Ahora, sin embargo, no me reconozco. ¿Qué va a ser de mí?. Todo es nuevo, la realidad es cambiante, no sé cuánto tiempo estaré como estoy. ¿Y si mañana me levanto sin poder caminar? Mi cuerpo y mi mente son invitados sorpresa en esta fiesta.

Pero, aunque todo sea incertidumbre, la alegría de vivir es la misma. No sabría decir si no reconocerme en todos mis comportamientos y actitudes de esta mañana ha sido desagradable. Porque levantarme apoyándome en el bastón no es mi despertar favorito.

Como decía, quizás pronto o tarde me atrape un dolor tan grande que me condene al reposo total. No lo sé. Lo que es seguro es que la enfermedad y mi nuevo yo existen y voy a conocerlas, pase lo que pase.

Adela Rodríguez de Vela Roda

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